CLÍNICA

En esta consulta se abordará principalmente la patología vestibular periférica, cuyos síntomas principales son el vértigo y la inestabilidad. Estos síntomas son un motivo frecuente de consulta médica tanto reglada como de urgencias. El vértigo de origen vestibular se caracteriza por una intensa sensación de giro de objetos, acompañada por inestabilidad y un florido cortejo vegetativo con nauseas y vómitos. El signo principal es el nistagmo, que consiste en un movimiento binocular horizonte-rotatorio con una fase lenta (patológica) y otra rápida (que lo define). Habitualmente el inicio del vértigo es brusco y en función de su etiología puede ser una crisis única o repetitiva, de segundos a horas de duración y acompañado o no de clínica audiológica. La inestabilidad o desequilibrio además de ser un claro síntoma en las crisis, puede ser crónico como secuela de una lesión vestibular. Con frecuencia esta patología es recidivante y requiere un seguimiento a largo plazo.

DIAGNÓSTICO

Videonistagmografía: consiste en el registro del nistagmo en reposo y ante distintos estímulos (visuales, posicionales, rotatorios, calóricos…). Su interpretación nos aporta información sobre la funcionalidad del sistema vestibular periférico. Esta prueba y otras como el V-HIT (basada en el test de impulso cefálico de Halmagyi, que nos permite una estimulación de los 3 conductos semicirculares de forma individualizada) complementan o corroboran el diagnostico de sospecha que obtenemos con una adecuada, completa y exhaustiva anamnesis y exploración vestibular (Moritz, Halmagyi, Dix-Hallpike, Mc-Clure, Romberg, Jendrassik, Barany, Utemberger-Fukuda, Babinsky-Weill…). Su uso en el seguimiento de patología crónica o post-terapeutica nos permite objetivar la evolución de la enfermedad.

Pruebas de imagen: la resonancia magnética (RM) de conducto auditivo interno y ángulo ponto-cerebeloso con Gadolinio supone la prueba “gold estándar” en el diagnóstico de patología retrococlear, que hay que descartar en muchos de los casos de trastorno vestibular agudo (Neuronitis vestibular) o recidivante (enfermedad de Meniere) así como en los casos de hipoacusia súbita o acúfenos unilaterales. Siendo el principal diagnóstico el neurinoma del acústico.

Con frecuencia esta RM se complementa con un estudio craneal. Otra prueba con utilidad en estas patologías es la ecodoppler de troncos supra-aórticos.

Analíticas: pueden ser útiles para descartar origen autoinmune de hipoacusias u otras etiologías de origen sistémico (alteraciones tiroideas, infecciosas…)

TRATAMIENTO QUIRÚRGICO

En los trastornos vestibulares la rehabilitación juega un papel fundamental en la mejoría del paciente, como demuestran multitud de estudios que utilizan el dizziness handicap test (DHI). Para ello la posturografía dinámica y una estrecha colaboración con servicios de rehabilitación serán determinantes. En el vértigo posicional paroxístico benigno, las maniobras de reposición de Epley, Semont o Brandt-Daroff (“barbacoa”) conllevan la resolución de la patología en más del 95% de los casos.

Inyecciones intratimpánicas: suponen el tratamiento quirúrgico inicial de la enfermedad de Meniere (EM). En función de la audición, el número de crisis, el tiempo de evolución y la decisión del paciente se pueden utilizar 2 tipos de fármacos: gentamicina (ototóxica) o dexametasona. Las aplicaciones se realizan a demanda, hasta obtener cese de las crisis o, en caso de gentamicina, hasta la aparición de signos de hipofunción vestibular o aumento de hipoacusia. Suelen ser bien toleradas y tras 30minutos en decúbito lateral tras cada administración, puede ser dado de alta. En caso de inyecciones repetidas se puede realizar una miringotomía con inserción de tubo de ventilación para facilitar las repetidas sesiones. Realizandose de forma ambulatoria o como CMA, según las circunstancias.

Descompresión de saco endolinfático: Indicada en pacientes con EM e hipoacusias moderadas severas o en aquellos que no responden adecuadamente a las inyecciones intratimpánicas. Los resultados publicados en la bibliografía suponen una mejoría de la clínica entorno al 50-70%. Se realiza a través de una mastoidectomía y una exposición de la fosa cerebral posterior. Habitualmente no provoca cambios auditivos.

Laberintectomía quirúrgica: supone el tratamiento definitivo de la EM y se recomienda en pacientes con hipoacusias profundas y con persistencia de crisis.

Al provocar una cofosis durante la intervención, se puede realizar en un mismo acto quirúrgico un implante coclear. En pacientes seleccionados los resultados mensurados en mejoría de la calidad de vida del paciente son muy significativos.

Neurectomía vestibular y cirugía del neurinoma: en estos casos se precisa realizar colaboraciones con neurocirugía, ya que la cirugía conlleva accesos a la fosa craneal media o posterior.

Si continuas utilizando este sitio aceptas el uso de cookies. más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar